Moxaca Radio

"Un llamado a la acción: Protegiendo el agua para las generaciones futuras"

Por Felipe Balaguera Vera

Se acerca el día cero. El agua potable se está agotando en Colombia y en el mundo, y en este caso, Bogotá y municipios aledaños están empezando a racionar el agua. ¿Pero cómo es posible si Colombia es uno de los países con mayor riqueza hídrica? Ocupamos el tercer puesto a nivel mundial, con un total de aproximadamente 3,1 billones de metros cúbicos de agua dulce disponible. ¿Por qué, entonces, escasea el agua?

Son varios factores: el fenómeno del niño, que ha aumentado en frecuencia e intensidad debido al cambio climático, afectando los patrones de lluvia y sequía; el uso irresponsable del agua, con un promedio de consumo per cápita de 127 litros al día en Bogotá, muy por encima de la media mundial de 82 litros; el uso excesivo de plásticos, que contaminan ríos y océanos, afectando la calidad del agua; la contaminación de las industrias, que vierten desechos tóxicos en fuentes de agua; y los incendios forestales, que destruyen ecosistemas y afectan la capacidad de los suelos para retener agua.

Debemos ser seres racionales y pensar no solo en nosotros. Debemos cuidar este espacio que no nos pertenece y que, a la mala, lo hemos invadido. No es difícil cuidar nuestro ecosistema. Podemos dejar nuestra huella buena, no mala. Ser más conscientes de este mundo y dejarle algo relativamente vivible a las demás generaciones. Y no es difícil. Es tan sencillo como empezar desde casa: separando nuestros residuos, no arrojando basura a las calles ni a lugares comunes, dando un segundo uso al agua que usamos. Por ejemplo, al cepillarse los dientes, procura usar un vaso y no dejar el agua correr. Revisa que no haya fugas de agua en los tubos de nuestras casas y empresas. Procura no durar más de cinco minutos en la ducha y, en el lavado de ropa, usarla en lo posible con la carga alta. Esa agua se puede dar otro uso para la descarga de la cisterna en el baño, regar las plantas, limpiar los pisos. Y no pensemos en que no baja nada en la factura del servicio, sino al contrario, pensemos en la situación actual del mundo. Si es posible, tratemos de recoger el agua lluvia y darle otros usos desde nuestros hogares.

Ahora entramos en racionamiento por sectores. Es un día y yo entiendo la importancia del agua en nuestras vidas, pero no entremos en pánico. Ya que se vio en los primeros días de racionamiento que las personas empezaron a abastecerse de agua, y esto fue peor, ya que el caudal de las represas bajó más de lo esperado. En conclusión, salió más cara la cura que la enfermedad.

Por último, es triste pensar que en Bogotá solo quedan menos de cuarenta días de agua, y esto es muy grave, ya que sin agua no habrá cultivos, no habrá luz eléctrica. ¿Estaremos preparados para esto? No lo creo sinceramente. Reitero el llamado: desde nuestra posición, devolvamos la vida a nuestro planeta.

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