En más 485 años de historia de fundación, Bojacá ha trascendido en el diario vivir de su gente, del departamento, del país y hasta en la fe de miles y miles de personas que vienen cada domingo al Santuario. En lo personal Bojacá para mí ha representado mi esencia misma, casi que el 90% de mi vida va relacionado a su nombre, y estoy seguro que, así como yo, muchas más personas sentimos y amamos nuestra «Roma chiquita».
Desde los pueblos precolombinos Bojacá fue designada por esa fuerza suprema, por ese Dios de nuestros antepasados para hacer del entonces centro indígena punto de alabanza a los dioses Chibchas que habitaban esta parte del altiplano; recuerdos y memorias de los primeros pueblos fueron grabados para la inmortalidad sobre rocas en Chivo negro, pero también extendidas a lo largo del municipio como en Bobacé, Cubia, El Chilcal, Roblehueco, San Antonio. Piedras, pictogramas, símbolos que recogen toda una identidad y parte de nuestro origen. Tiempo después con la llegada de la corona española, Bojacá se vuelve signo de resistencia y dignidad, mucha sangre de aquellos indígenas derramada a causa del imperialismo español liderada por Gonzalo Jiménez de Quesada quien instaura en territorio indígena uno de los primeros pueblos cercanos a Santa Fe, de la historia precolombina a la colonial, las primeras casas, haciendas y convenios entre la corona con hacendados y comerciantes, hizo extender sobre nuestro municipio los caminos reales, caminos importantes para el comercio de la sábana y así Bojacá se vuelve parte esencial en la comunicación entre Facatativá y Santa Fe.
Con esta historia Colonial aparece don José Pérez y su hacienda “Cortes”, con esta historia y ya con la presencia de los Frailes Agustinos, el cuadro de nuestra señora de los dolores quien por la devoción del entonces párroco y don José es trasladado desde la capilla de la hacienda hasta el templo, transcurría por entonces el siglo XVIII y como en tiempos antepasados Bojacá es elegida por Dios como trono de la santísima virgen María.
Al llegar el siglo XIX en 1810 días después del grito de independencia en Santa Fe, Bojacá hace su aporte a la consolidación de la nueva Patria con el envío de una tropa de 10 hombres hacia Santa Fe, quienes se ponen a disposición del nuevo Cabildo gobernante y que luego apoyarían la causa de independentista de Cundinamarca liderada por Antonio Nariño en 1813.
Transcurría la época y ya Los Estados Unidos de Colombia de Simón Bolívar estaba en marcha y muchas diferencias políticas empezaban a polarizar la nueva nación causando que quienes estaban en contra de Bolívar lo intentarán asesinar en la conspiración septembrina de 1828 dónde sale huyendo de una casa ubicada en el centro de Santa Fe, y en esa huida llega a la Hacienda “Cortes”, dónde se hospeda escondiéndose de sus enemigos y desde allí realiza y emite decretos de suma relevancia para la política nacional de la época. Siendo así Bojacá casa y refugio de la idea libertaria del libertador.
Transcurre el siglo XIX con muchas más historias y anécdotas de Bojacá y su participación en la historia republicana de la nación, luego con el siglo XX gracias a los Frailes Agustinos, Bojacá se convierte en centro de peregrinación y devoción a Nuestra Señora de los dolores y ahora llamada Nuestra Señora de la Salud de Bojacá.
La vida cotidiana de Bojacá iba desarrollándose, siendo testigo del surgimiento de personalidades influyentes en la historia del país y del departamento, como lo es el jurista y doctrinante Arturo Valencia Zea, nacido en Bojacá en el año 1914 o de otros no nacidos pero si relacionados a Bojacá cómo la familia Vargas Lleras, familiares y nietos del expresidente Lleras Restrepo, de quién su Nieto tiempo después sería vicepresidente de la república, comenzó su caminar político como concejal del municipio, al igual que el reconocido periodista y político Juan Lozano, el ex ministro Miguel de Germán Ribón y su aporte a la economía y floricultura del municipio con la Hacienda “la Conchita”.
Algo que en lo personal cabe resaltar, es que Bojacá fue recepcionista de las ideas de avanzada del jefe liberal Luis Carlos Galán Sarmiento, en lo general Bojacá ha sido de tradición liberal, personas como Don Enrique Cuervo, la familia Chiriví, la familia Cruz, la familia Triana y muchas más familias tradicionales del municipio han aportado en la construcción e instauración de un liberalismo, pero tiempo después al igual que a nivel nacional, dicho ideal liberal fue profanado y convertido en clientelismo y en burocracia como sucedió en el país, en el departamento y actualmente en el municipio.
Transcurren los años en Bojacá y aquel municipio fue quedando en el olvido, que de no ser por la actividad religiosa y por la fe hacia La virgen de la salud, se estaría en el olvido e invisibilidad. ¿Qué ha pasado? La cultura citadina y el deseo por el progreso desmedido y desproporcionado ha hecho que mucha gente no encuentre posibilidades en Bojacá o se sientan estancados, el tener de vecinos a municipios que de la noche a la mañana han emprendido un crecimiento industrial, urbanístico y empresarial ha convertido ese tipo de vida en un ideal en el cual Bojacá no se ha hecho participe y por ende condenándolo a un mal llamado «atraso».
La principal consecuencia de esto no es más que la misma perdida de la falta de identidad y amor por el municipio, tanto de habitantes al idealizar una vida citadina, como de los mismos gobiernos y administraciones municipales donde ciertos intereses personales y políticos han convertido de Bojacá en la forma de pagar favores políticos y en el patio trasero de Bogotá, dejando en vano la lucha por la tierra y el territorio que nos heredaron los pueblos precolombinos. proyectos como el acueducto a la mesa, praderas del antelio, o el nuevo Mondoñedo hacen que económicamente Bojacá represente la solución a los problemas con los que Bogotá y Sabana Occidente no han sabido lidiar.
Orgullosamente saca la cara por el municipio nuestra historia, nuestros niños en las escuelas de formación, los grupos de Danzas que aportan a la historia cultural y patrimonial del departamento y de la nación, nuestros campesinos, aquellos a los que uno ve pasar a diario por nuestro parque en sus tractores, furgones, bicicletas rumbo a sus labores de ganadería y cultivo, saca la cara por Bojacá aquellos que la sentimos, los embajadores de Bojacá en el mundo, aquellos que como decía Jaime Garzón «creen que este cuento hay que lucharlo por la gente» y a diario sueñan con un progreso que sea compromiso de todos como lo planteaba mi padrino Juan Carlos Gaitán Chiriví.
Pero esa transformación de Bojacá y esa tarea que tenemos las nuevas generaciones de no dejar cerrar el libro de nuestra historia, sino de seguirla escribiendo, parte como punto de origen en la resignificación de nuestra identidad, de su gente, de entender que la riqueza de Bojacá no se conseguirá en la industrialización o en el crecimiento promedio de Sábana Occidente, sino que está en la conservación de la cultura, tradiciones, costumbres propias del municipio, en conocer su gente, sus necesidades, su historia, cada rincón del municipio, que los funcionarios de la alcaldía sientan y conozcan Bojacá, que la respeten, que nuestros niños en un futuro gracias a la oportunidades puedan ser embajadores orgullosos de esta tierra.
Está tarea no es de un alcalde, no es de 4 años, no es de funcionarios cuyos intereses no son más que el cobro de un salario, ni mucho menos de políticas nacionales o departamentales, es tarea de todos, el sentido de pertenecía y resignificación de lo nuestro debe conducir a la sociedad bojaquense hacia el sentimiento colectivo del amor y apropiación de nuestro territorio, decía mi padrino Juan Carlos Gaitán Chiriví «la verdadera misión es sembrar de amor el territorio por dónde caminas» y sembrar ese amor en Bojacá parte desde el entendimiento y comprensión del himno, que exhorta a qué se debe seguir siendo «la cuna dónde nace la sábana» y por ende apostar a una sostenibilidad del campo y de su gente, solo así se verá grande a Bojacá, un modelo de municipio amigable al medio ambiente, al turismo, al crecimiento económico y a la calidad de vida, teniendo como fin de que llegue el momento en que todos los bojaquenses podamos tener la identidad y el orgullo de ese «soy lo soy por mi tierra querida, mi Bojacá eres parte de mi vida»
Felices 485 años.
1 comentario en “La cuna donde nace la sábana- por Juan Esteban Cárdenas Chiriví”
Que palabras más bonitas felicidades para este paisano, al leer esto se ciente un gran orgullo de saber que hay personas que todavía creen en este pequeño terruño llamado Bojaca.