Moxaca Radio

Firmes hasta el minuto 90

Por Felipe Balaguera

Hace unos meses asistí a un retiro espiritual llamado «Entrena tu Alma”. Al principio, no era muy fanático de este tipo de experiencias, ya que mis creencias eran escasas y no sentía una conexión profunda con ninguna religión. Decidí asistir por compromiso, debido a mi trabajo en proyectos audiovisuales y de streaming con un coach de conciencia transpersonal, pues, en el mundo audiovisual, que es un arte, es crucial conectar con los clientes y la audiencia; y si no entiendes lo que estás grabando, es muy difícil que la audiencia lo haga. Por eso accedí a participar en el retiro. Durante este, nos enfocamos en temas como el autoconocimiento, la introspección, la meditación y el amor propio, entre otros. En ese momento, estos temas me parecían aburridos, ya que llevaba una vida incrédula y solo lo veía como parte del trabajo.

A medida que el retiro avanzaba, comencé a reflexionar sobre muchas cosas importantes. Una de ellas, es el AMOR PROPIO. Me costó mucho entender este concepto, ya que siempre he vivido en una comunidad donde se valora más ayudar a los demás antes que a uno mismo. Soy de Bojacá, Cundinamarca, un pueblo a 45 kilómetros de Bogotá, conocido por sus atractivos turísticos, religiosos, su fauna, gastronomía, cultura, arte y danza. Pero lo más especial de Bojacá es su gente. Somos personas que anteponemos las necesidades del prójimo a las nuestras. Pensamos en el otro antes de pensar en nosotros mismos, por lo que el concepto de amor propio era nuevo y extraño para mí.

Después de un tiempo de haber finalizado el retiro, comencé a entender lo que significa ponerme a mí mismo en el centro de mi vida, priorizarme antes que a los demás. Poco a poco, todo empezó a tener otro sentido. Aprendí que a veces es necesario decir «no» para poder decir «sí» a uno mismo. Y esa es la razón por la que hoy me siento a escribirles; no porque ahora esté mejor espiritual y mentalmente, sino porque esta mañana, 29 de agosto de 2024, tuve una crisis relacionada con mi situación económica. Soy independiente, y no es fácil. Me estaba torturando mentalmente, pensando que no sirvo para nada, que mi empresa estaba al borde del colapso, y que tendría que volver a trabajar como empleado porque la vida me quedaba grande como independiente.

Mientras desayunaba, empecé a revisar mi teléfono en busca de fuentes de ingresos adicionales. En medio de esa búsqueda, ingresé a las redes sociales y me encontré con la noticia de Javier Acosta, un joven de 36 años que tomó la valiente decisión de poner fin a su vida debido a una enfermedad incurable. Javier era hincha de Millonarios y muchos conocían su historia. Sufrió un accidente que lo dejó en silla de ruedas, pero nunca permitió que eso lo detuviera. Adaptó su vida, compró un carro para poder trabajar y se acostumbró a su nueva realidad. Pero un día contrajo una bacteria que, a pesar de los tratamientos, se extendió a todo su cuerpo, llegando a su sangre.

A Javier le dieron dos opciones: iniciar un tratamiento que implicaba amputarle las piernas, sin garantías de que la bacteria no se propagara a otras partes de su cuerpo, o la eutanasia. La eutanasia fue legalizada en Colombia en 2014, y hasta el 31 de diciembre de 2023, se han presentado 691 casos. Lo que hizo el caso de Javier tan visible fue el poder de las redes sociales y la cobertura mediática del asunto. Personalmente, su historia me dio una gran lección. Aquí estaba yo, preocupado por problemas terrenales, cuando me di cuenta de que todos los problemas en la Tierra tienen una solución.

Javier dijo en una entrevista que no podía ser egoísta con su hija, obligándola a cuidar a una persona en un estado de muerte lenta. Su hija, María Valentina, de 12 años, entendió el valor del amor propio y le dijo que prefería que él se fuera con Dios antes que verlo sufrir. Esto me hizo reflexionar sobre cómo muchas veces nos estresamos por cosas que, en el gran esquema de la vida, son insignificantes. Nos olvidamos de vivir el día a día. ¿Ya te tomaste un tiempo para pensar en ti, en tu salud, o estás más preocupado por no perder el autobús? Debemos tomarnos un tiempo para nosotros, para conocer sobre el amor propio.

Jaime Garzón dijo que lo importante no es hacer cosas para el momento, sino acciones que perduren en el tiempo, y eso es trascender. Estoy seguro de que Javier marcará un hito en la historia del amor propio. Un hombre que se cansó, no de la vida, sino de vivir con un sufrimiento incontrolable, y decidió tomar una decisión con plena conciencia. Para mí, Javier es y será un ejemplo de amor propio. Hoy, él me abrió una puerta inmensa en mi vida, sacándome de la angustia en la que estaba sumido. Compartimos una pasión por Millonarios, y esa pasión hoy está moviendo muchos corazones. Gracias por darle algo diferente a Colombia, Javier. Pasarán muchas cosas distintas a partir de tu historia.

Dejemos de juzgar a los demás por las decisiones que toman. Nadie sabe lo que enfrenta otra persona. Aprendamos de esto, y veremos que seremos un mejor país. Ayer, al final de una entrevista, dijiste «GRACIAS TOTALES». Al contrario, Javier, gracias a ti por conmover a un país con una decisión tan difícil. Vuela muy alto.

Recordare tus últimos días jugándotela con alegría, agradeciendo tu vida a pesar de todo hasta el minuto noventa.

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